Europa avanza hacia la economía circular

En los últimos años, el término “economía circular” ha calado hondo en el debate económico y ambiental a nivel mundial. Casi inexistente a principios de la década, el concepto de la economía circular se ha extendido entre los directivos de empresas con fe en la innovación y el potencial de los nuevos modelos de negocio y ha llegado a gobiernos y organizaciones supranacionales. La economía lineal, modelo imperante desde la revolución industrial basado en la extracción, uso y eliminación de recursos finitos, se enfrenta al colapso.

El concepto germina en los años 70, y se desarrolla siguiendo distintas nomenclaturas y escuelas de pensamiento, como el diseño regenerativo, ecología industrial, economía de bucle cerrado o sistemas de la cuna a la cuna, todos basados en el flujo cerrado de la materia y el uso eficiente de los recursos que ocurre en los ecosistemas naturales. Desde su adaptación a la arquitectura, al diseño o a los flujos de materiales, transicionó hasta el ideario global que es en la actualidad.

Sin embargo, fue a partir del impulso proporcionado por la Ellen MacArthur Foundation y la consultora Mckinsey cuando el concepto “economía circular” se tradujo en algo practicable a escala macroeconómica y una alternativa al modelo lineal: tomar-fabricar-consumir y eliminar, que comenzaba a verse insostenible. La aspiración de desvincular el crecimiento del uso de recursos y energía por fin tenía nombre.

El nacimiento de la fundación (2010) y los dos informes encargados a la consultora (2012 y 2013), coincidieron con la crisis financiera global, la volatilidad de precios y varios informes ambientales demoledores, llevando a la rápida transmisión de los principios del nuevo modelo de economía circular, que se extendieron llegando en 2012 a impregnar el pensamiento empresarial más innovador y la base de la Unión Europea. La coherencia y el potencial de la economía circular se percibieron como un verdadero motor de cambio del paradigma económico.

La Economía Circular en el seno de la Unión Europea

En 2012, la UE aprobó un manifiesto apoyando el nuevo paradigma de la economía circular, encuadrado por el ex Comisario Potocnik en el ineficiente sistema actual: “Hoy por hoy, el 80% de cuanto utilizamos se emplea una sola vez para descartarlo a continuación. Una economía circular, que supere el actual modelo de “extraer-usar-tirar”, debe expandirse para asegurar nuestros recursos. La solución pasa por evolucionar hacia una “economía circular” en la que nada se deseche y todos los recursos se aprovechen continuamente en un círculo virtuoso.

En verano de 2014, la CE publicó una comunicación alineándose con el nuevo paradigma, “Hacia una economía circular: un programa de cero residuos para Europa”. En el documento, el modelo lineal “basado en la hipótesis de la abundancia, disponibilidad, facilidad de obtención y eliminación barata de los recursos” se declara obsoleto en pos de una nueva economía circular en la que los recursos sigan considerándose recursos al final de su vida útil, volviendo una y otra vez al ciclo productivo. La competitividad de la vieja Europa, carente de recursos propios, debería basarse en un modelo que imita a la naturaleza y excluya la generación de residuos. La energía procedente de fuentes renovables se declara como base del nuevo modelo.

La legislación de la Unión Europea en materia de recursos y residuos se encuentra en plena fase de renovación, y se formalizará previsiblemente a finales de este año 2014 en el esperado “Paquete sobre la Economía Circular”. Varias de las directivas de la UE se revisan y se introducen nuevos objetivos en materia de residuos, con el fin de lograr una mayor eficiencia de los recursos en consonancia con la Hoja de Ruta hacia una Europa eficiente en el uso de recursos, a la vez que se fomenta la creación de empleo verde.

De la teoría a la acción

El discurso sobre la economía circular ha calado hondo y de forma rápida en los círculos económicos e industriales al basarse en estudios que avalan la mejora de la competitividad, ahorros económicos y nuevas oportunidades de negocio, “una estrategia de economía circular ofrece grandes oportunidades de ahorro de costes en materiales para la industria de la UE y un potencial de crecimiento del PIB de la UE de hasta el 3,9 % como consecuencia de la creación de nuevos mercados, nuevos productos y más valor para las empresas” afirma la propia Comisión.

El Parlamento Europeo, por su parte, estima que la mejora de la eficiencia en el aprovechamiento de los recursos a lo largo de las cadenas de valor podría reducir los inputs materiales hasta en un 24% para 2030, con un potencial de ahorro total de 630.000 millones de euros anuales para la industria europea. Sin embargo, como ya pasó hace unas décadas con el término “sostenibilidad”, y tal como advierten expertos en la materia, corremos el peligro de vaciar de contenido y adaptar la realidad a un concepto realmente revolucionario.

El cambio hacia la Economía Circular es un paso de gigante, y desafortunadamente no fluye naturalmente de la aplicación de la eficiencia en el uso de los recursos; requiere un cambio de paradigma en cómo los gobiernos, las empresas y los consumidores piensan en los recursos, procesos y productos.

El Plan Estatal Marco de Residuos, ¿oportunidad o amenaza?

La Directiva Marco de Residuos tiene como objetivos prioritarios la prevención y el reciclado de los mismos y este nuevo PEMAR (2015-2020) debe nacer como instrumento eficaz al servicio de una sociedad eficiente en el uso de los recursos, que ayude a transformar la economía actual lineal en una economía circular basada en el aprovechamiento de los recursos, reduciendo los productos que no se puedan compostar, reutilizar o reciclar y recuperando de forma eficiente y con alta calidad aquellos que pueden volver a los ciclos productivos.

El PEMAR es el instrumento del que se dota el Estado para potenciar la prevención y el reciclado de residuos en los próximos seis años, fija los objetivos de reutilización y reciclado, y debería establecer los medios precisos y adecuados para conseguirlos. La relevancia del PEMAR y sus repercusiones –positivas o negativas –para los sectores directamente implicados en la recuperación y reciclado de los residuos, hace urgente examinarlo y criticarlo con espíritu constructivo.

Así, desde Recircula hemos analizado el borrador colgado en la web del MAGRAMA bajo el prisma de la Economía Circular, para evaluar si este Plan es una herra- mienta válida para dar un giro a la situación actual de los residuos municipales, que en la actualidad se sentencian en un 70% a vertedero e incineración. Que realmente se fomente la prevención y la reutilización y que aumente la cantidad y mejore calidad de los materiales que se recuperen para el reciclaje dependerá en gran medida de la redacción de este documento.

Punto de partida, primer dilema

En materia de objetivos, los Apartados 6 y 7 del Plan se refieren a los residuos domésticos y comerciales, tratándose los objetivos particulares para los envases en el Apartado 7. Es aquí donde empiezan las dudas,  ya que las estimaciones de incremento parten de una realidad no cierta al no existir una información lo suficientemente objetiva ni lo suficientemente detallada de la gestión de los residuos de envases domésticos. El actual sistema carece de trazabilidad, para ello sería necesario más información y mecanismos de control y evaluación externos de los actuales sistemas integrados de gestión.

Los porcentajes de reciclaje de los envases domésticos pueden ser incorrectos o estar sesgados al alza, por un lado, al tiempo que no se sabe a ciencia cierta los envases que actualmente se ponen en el mercado. Esto se reconoce en el propio Plan, que en el Apartado 6.5.4 establece la necesidad de disponer de Registros y de información para poder evaluar la eficiencia de los sistemas de gestión implantados, pero no se concreta en nada la referida medida. Desde nuestro punto de vista, solo se puede garantizar la trazabilidad con instrumentos concretos y eficaces, no con meras declaraciones.

Incremento de los objetivos de reciclaje, segunda incertidumbre

El Plan prevé en su Apartado 7 un objetivo total del 70% de reciclaje, que significa un salto significativo sobre el 20% actual. Sin embargo, los objetivos por materiales para el 2020 en comparación con los porcentajes de reciclado del año 2012 representan un mínimo incremento en metal, plástico y vidrio. Es decir, prácticamente los objetivos para el 2020 estarían cumplidos ya, lo que es discutible ya que en el año 2012, según señalan muchas organizaciones, solo el 15,4% del total de los residuos fue recogido selectivamente, más de 11.000 millones de envases bebidas no fueron recogidos selectivamente, el contenido en impropios de los contenedores de envases ligeros se sitúa entorno del 23%, el material suministrado por el sistema a los recicladores tiene una media de impropios y materia orgánica que alcanza aproximadamente el 40% del peso del material.

Estas incongruencias deben ser subsanadas con una serie de medidas concretas. Si un Plan omite el medio para alcanzar un objetivo, difícilmente tendrá virtualidad alguna. Por otra parte, el Plan señala unos mínimos objetivos de cumplimiento con los que no responde a los valores de salvaguarda y protección del medio ambiente que demanda la sociedad, que deberían inspirar todo el documento y ser el objetivo último del mismo. Por ejemplo, señala un objetivo del 40% de reciclaje para envases de plástico,  sin especificar tipos ni materiales, cuando en algunos de ellos es posible conseguir un 100% de recuperación sin coste ni para la Administración ni para los administrados.

Falta de medidas concretas, la tercera carencia

El Plan reconoce la necesidad de actuar, y en el Apartado 6.5.6 señala que se deben completar los sistemas de recogida existentes con nuevos sistemas y nuevos instrumentos de trazabilidad. Sin embargo, de nuevo, ni se detallan los nuevos sistemas, ni se establecen medidas correctoras concretas, ni se señala quién debe implementarlas.

Sólo con sistemas compatibles con la reutilización, que mejoren la recogida separada en origen, reduciendo al máximo los impropios y aumentando la calidad del material, podemos llegar a los objetivos europeos de preparación para la reutilización y reciclaje. Los países con mayores índices de recogida separada y de reciclaje lo han conseguido con la compatibilidad de distintos sistemas que conviven a la perfección. Sin embargo, el Plan no menciona ni especifica sistemas como el SDDR, que conlleva una máxima transparencia en la trazabilidad de los flujos de envases, que en todos los países donde lo tienen implantado han tenido un aumento directo de los índices de recuperación de envases de bebida que alcanza el 98.5% con una excelente calidad del material.

Periodo de información pública, una oportunidad de mejora

En lo relativo a la tramitación del PEMAR, una vez superado el trámite de Evaluación Ambiental Estratégica, el Ministerio someterá la versión del PEMAR a un periodo de información pública de 45 días hábiles, que permitirá la participación de los sectores, de las organizaciones y de los ciudadanos en general. Este trámite de información pública se prevé para los meses de junio y julio.

La aprobación definitiva del PEMAR se anuncia para esta legislatura y tendrá una vigencia de seis años. Durante el periodo de información pública puede adoptar mejoras que lo conviertan en un buen Plan para la sociedad y los sectores involucrados. En este sentido, planteamos una última cuestión, ¿por qué aprobar precipitadamente este Plan, cuando sabemos que en el mes de octubre la UE revisará el Paquete de Medidas de la Economía Circular?

Nos consta que son muchos los agentes sociales y económicos que están preparando alegaciones al PEMAR. Consideramos fundamental que otras asociaciones de recuperadores, recicladores y otros agentes económicos afectados, realicen su propio análisis del Plan y hagan sus correspondientes alegaciones en el cauce de audiencia pública para lograr, entre todos, trasformar la amenaza que supone el borrador en un nuevo Plan mejorado que brinde nuevas oportunidades al sector y a la sociedad en su conjunto.

 

 

[Not a valid template]

Recircula participó en la prueba piloto SDDR para envases de bebidas realizada en Cadaqués

El Coseller Vila retornando un envase en Cadaqués

Entre el 15 de abril y el 30 de junio de 2013 se realizó un proyecto piloto donde se implantó el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en el municipio de Cadaqués (Girona, Cataluña). Esta prueba fue tutelada por la Agencia de Residuos de Cataluña, que participó tanto en el diseño como en la ejecución y análisis de resultados.

La elección de esta localidad se debió a sus características singulares, donde destaca su aislamiento (municipios más cercanos están a 20-25 minutos), hecho que facilitó tanto la gestión como la validez de los resultados.

Las premisas del proyecto fueron aplicar el modelo SDDR a los envases metálicos y de plástico de menos de tres litros de agua, cerveza, zumos y refrescos. A todos estos se les aplicó un depósito de 5 céntimos. Al mismo tiempo se contó con la participación de 8 pequeños comercios y dos supermercados, que representaban más del 95 % de las ventas para el consumo doméstico.

Respecto a los resultados obtenidos, los datos fueron:

  • Retorno de envases: 76,6 %. Se vendieron 105.901 unidades sujetas a depósito y se retornaron 81.183.
  • Vaciado de los contenedores: disminuyó el volumen de los contenedores de envases ligeros y de rechazo, lo que permite optimizar frecuencias de recogida.
  • Limpieza de espacios públicos: aumentó la limpieza de las calles y zonas de ocio del municipio, mejorando la percepción de la ciudadanía.
  • Reducción de Costes de Recogida y Tratamiento: Se utilizaron tres indicadores que concluyeron una reducción de costes comprendida entre el 6,5-9,5 %. En concreto, se analizaron los gastos de recogida, los gastos de tratamiento y los ingresos provenientes del SIG. No fue posible cuantificar la parte correspondiente a la limpieza viaria.
  • Acogida de la ciudadanía y el comercio: En ambos colectivos fue positiva, con porcentajes de aceptación superiores al 85 %.
  • Aumento de la calidad de los materiales recuperados: El material retornado estaba más “limpio” y por tanto, su valor se incrementa. En función del material, la apreciación fue entre un 20 y un 40 %.

Accede a los informes de la prueba piloto:

CADAQUES PRUEBA PILOTO SDDR InformeCompleto CADAQUES PRUEBA PILOTO SDDR ResumenEjecutivo

Accede a los vídeos de la prueba piloto:

 

 

 

Fotografías de la prueba piloto: